
SAN JUAN, Puerto Rico.- A pesar de que las áreas en que están las playas de Aguadilla, Fajardo y Rincón han sido fortificadas por la Guardia Costera, el Servicio de Inmigración y la Policía de Caminos, los contados ilegales que llegan a las mismas son protegidos por familias que residen en estas zonas boscosas. Pero esta protección cuesta dinero.
Los indocumentados dominicanos que llegan a esta Isla en su totalidad tienen familiares y amigos.
Los ilegales proceden a contactar familiares y amigos mediante llamadas telefónicas que les son proporcionadas por dueños de viviendas ubicadas en las áreas de Aguadilla, Fajardo y Rincón.
Como opera
Tras pisar suelo puertorriqueño en áreas boscosas, los inmigrantes que logran burlar las autoridades son llevados por los dueños de familias a las casas en donde les dan protección.
Posteriormente proceden a llamarles por vía telefónica a familiares y amigos y proceden a “negociar” la entrega del inmigrante.
Para llevarlos a donde los familiares o amigos, los protectores reciben como mínimo 350 dólares por cada inmigrante.
El pago generalmente se realiza por adelantado.
Este tipo de negociación no cuenta con el aval de las autoridades y quienes se dedican a ello corren el riesgo de ser sometidos a la Justicia y de serle incautada la vivienda.
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